Un universo paralelo

Se inició con el grafiti, creció pintando muros de edificios abandonados y aprendió del surrealismo más académico en la universidad. Ahora su obra se encuentra en iglesias, castillos, esculturas y paredes de un centenar de ciudades. Okuda San Miguel (Santander, 1980) es sin duda el artista urbano español más reconocido a nivel internacional. Ha dejado su huella por medio mundo con su inconfundible lenguaje iconográfico, su particular paleta cromática y sus características composiciones geométricas. Siempre pensando en grande, cree que lo mejor está por venir. Hablamos con Okuda de colores, música, street art y de la obra que le gustaría ver cada mañana en el salón de su casa.

Autor: Begoña Martín de la Rocha
Foto: Elchino, Nina Kramer


¿De donde surge tu interés por el arte? ¿Cuál es tu primer recuerdo dibujando?

Mi interés por el arte surge cuando empecé a estudiar en el instituto, en Santander con 16 años. Mi primer recuerdo dibujando es en clase, en EGB, siempre en la fila de atrás dibujando. También recuerdo cuando tenía unos doce años, en el bar de mis padres, paraba un amigo de ellos que dijo que firmaba como “Drop” y me enseñó muchos bocetos. Ahí me enganché bastante al tema de bocetar, a las letras del grafiti y a dibujar en cuaderno.

¿Cuáles son tus referentes? ¿Alguna corriente artística, artista o cultura en particular que haya influenciado de manera significativa tu trabajo?

Todos los artistas surrealistas: Dalí, Magritte, Max Ernst o el Bosco. También artistas más de pop art como Warhol, Keith Haring o Lichtenstein. Artistas más de ahora: Keiichi Tanaami, Murakami, Yayoi Kusama o Tomokazu Matsuyama. 

 
Tu trabajo inicial se aleja en cierto modo del estilo que tienes hoy en día. ¿Fue difícil alcanzar una identidad propia? 

Bueno, ha sido una evolución muy lenta y creo que lo que hago ahora tampoco está tan alejado de las letras que yo hacía en 3D cuando pintaba grafiti. Realmente digamos que antes llegaba al volumen por medio de degradados y un 3D muy realista. Ahora llego por medio de una composición matemática y geométrica en la cual aplico cada color en el lugar donde tiene que estar, usando claroscuros y teniendo muy claro el circulo cromático, llegando a un realismo y un volumen similar al de los inicios. Si ves mis letras del 2005-2007, que se iban convirtiendo en elementos planos y geométricos, tiene mucho que ver y está directamente relacionado con mis piezas de ahora. Se encuentran cosas en el pasado parecidas a las de ahora.

 
¿Cuáles dirías que son las claves de tu lenguaje visual? ¿Hay algún tema o elemento recurrente que se repita en tu trabajo?

Sobre todo, la geometría multicolor combinada con estampados que hacen referencia a culturas ancestrales indígenas, clásicas y a la vez iconografía de la moda actual, incluso iconografía del capitalismo. También simbolismos religiosos con partes un poco más orgánicas. Sobre todo, es lenguaje en general digital, mezclado con ancestral. Futurista y del pasado. Futuro y pasado siempre juntos.

Son animales, humanos, el símbolo de la jaula, los símbolos de los ladrillos (que simbolizan un poco el capitalismo) pájaros fuera de las jaulas… También mujeres. Hay mucho feminismo en mi obra, sobre todo de las musas del renacimiento, donde las mujeres son más anchas y más robustas (que pictóricamente me parece más bonito) y así rompo un poco con los cánones establecidos por la modernidad de mujer, sometida a ser delgada.

 
¿Qué tienen en común tu obra y tu personalidad?

Muchas cosas. Sobre todo, el color, esa libertad, esa felicidad, ese positivismo y esa ambición y ganas de crecer. De dar sin recibir nada cambio y dejar en el mundo parte de mí. Al final yo también lo hago en mi día a día y doy todo lo que puedo. Creo que lo mejor de tener es dar.

 
¿Por qué el color juega un papel tan importante para ti? ¿Siempre fue así?

Juega un papel muy importante en mi obra porque la forma de componer que tengo es con un círculo cromático muy presente en mi cabeza y de forma casi automática doy volúmenes, luces y sombras con este círculo cromático de una manera armónica. Los colores intentan transmitir sobre todo multiculturalidad, porque en la diversidad está el valor, para el crecimiento del ser humano y el avance del mundo.

¿Como es tu proceso creativo y tu manera de trabajar? 

Depende del tipo de intervención o de lo que me plantee hacer. Normalmente en el estudio lo que hago es marcar las piezas. Tanto en un cuadro, como en un mural, me gusta ir sin boceto previo. Puedo tener referencias fotográficas de la idea que quiero transmitir, de un movimiento, expresión o postura de ciertos cuerpos anatómicamente. Pero siempre me invento todo e intento mantener la creación mía. Marco las líneas principales, empezamos a hacer el fondo y pintamos los personajes principales. Este avance me define el siguiente paso en la obra y así voy avanzando hasta que siento que la obra está terminada.

 
En alguna ocasión has hablado sobre la importancia que le das a la música. ¿Eres de los que trabajan con música de fondo? ¿Que suena en el estudio de Okuda?

Para mí es súper importante trabajar, bueno, vivir, siempre con música. Desde que me levanto, lo primero que hago es poner música, antes de llegar a la ducha. Luego llego al estudio donde somos varias personas trabajando (trece en la oficina y siete en el estudio) y uno u otro pone música. A mí por ejemplo por la mañana me gusta escuchar Bossa Nova, o músicas africanas como Kwaito. Grupos como Faka o de repente música latina. Me encanta la cumbia electrónica, la electrónica la escuchamos mucho, trap, rap, trap de los 90…nos encanta tipo Wu-Tang Clan. Incluso se escucha electro pop o cosas más melódicas y más cantadas como Jaime Woon, Jamie XX, M.I.A. etc. Se escucha de todo porque somos variadísimos, todos más jóvenes que yo y cada uno aporta algo. Nos nutrimos unos de otros. Además, hay algunos que hacen música dentro de mi estudio. También quiero destacar la importancia de artistas buenísimos que hacen música para mis videos, como Meneo que tiene un grupo que se llama Peinetta o Ed is Dead que es increíble también. 

 
En tu trabajo se aprecia una clara tendencia a transformar lo clásico y llenarlo de color. Se podría decir que “Kaos Temple” marcó un antes y un después en tu carrera. ¿Hace 20 años te habrías imaginado tu arte en una iglesia?

Tampoco es que mi intención sea transformar lo clásico y llenarlo de color. Es reconvertir espacios abandonados o espacios de arquitectura clásica en desuso o que ya no tienen vida, en espacios o multiespacios nuevos, donde el lenguaje de mi pintura contemporánea converse con la arquitectura clásica. Creo que ese contraste es maravilloso y perfecto para darle una nueva vida estos sitios. Por ejemplo, estas iglesias que he intervenido: una es un skate Park, en el norte de España; o la de Denver, que es el templo oficial de la marihuana, en la que se hacen conciertos y es un centro social. También está la que hice en Marruecos, que ahora es una galería de arte institucional. Hay que recordar, por ejemplo, el castillo que intervine en la campiña francesa, que estaba totalmente abandonado. Creo que también fue interesante como las ventanas se convertían en los ojos grandes de calaveras. Leer el guion de cómo crear unas calaveras gigantes con las formas del mismo castillo, fue maravilloso para mí y este tipo de juegos con la arquitectura son increíbles.

Como artista multidisciplinar no te has conformado con lienzos al uso. Has plasmado tu obra en infinidad de superficies: un edificio de 30 pisos, una iglesia, muebles, ropa o un faro. ¿A que soporte le tienes ganas?

Ahora mismo estoy muy enfocado en sacar de mis pinturas formas en 3D, es decir esculturas o instalaciones. Convertir personajes o elementos en estructuras para el espacio público. Me llaman mucho la atención las historias inmersivas, en las cuales el público forma parte de la obra y lo llevo al interior de mi mente. Me encanta el túnel caleidoscópico que hemos hecho en un museo en China el año pasado, que es un viaje a través de mis pinturas, desde mis inicios hasta ahora. La gente se repite en los espejos y se ve integrada en esta locura caleidoscópica. 

Tengo ganas de intervenir lugares que en un principio pueden ser totalmente opuestos a mi trabajo, como lo que hizo Jeff Koons en Versalles. Ese tipo de contradicciones o de contrastes me parecen maravillosos. Me encantaría intervenir una iglesia con forma de pollo que hay abandonada en China, unos monumentos soviéticos súper rudos de cemento en Rusia, o una ciudad completamente abandonada en China. Me encantan los lugares abandonados, aunque es complejo llegar a ellos. 

También estás muy involucrado en la labor social. ¿Con que causas estas especialmente comprometido? ¿Cuál dirías que es el rol de un artista en la sociedad? ¿A que aspiras como artista? 

Intento hacer muchas cosas sociales y mantener un equilibrio entre los súper proyectos de los países de las primeras potencias, Estados Unidos y China, con de repente ir a países de África, ciudades de India…hacer cosas gratis simplemente por transformar espacios con color. Sobre todo, para inspirar y dar un poco, para cambiar mínimamente las vidas de la gente que vive alrededor e inspirarlos en su vida. Para ello hemos creado la fundación Colouring the World, de la cual soy el presidente y con la que queremos empezar a hacer mucho más. Justo la creamos cuando empezó la pandemia y esperamos que poco a poco podamos meterle caña y conseguir financiación para intervenir sitios, sobre todo en África, Latinoamérica e India. 

 

Okuda paints a mural for Puppy Love, the opening movie of Filmfest Oldenburg in September 2020.
photo by Nika Kramer
@nikakramer
@okudart @puppylovemovie @filmfestoldenburg
Tu volumen de trabajo hace que sea imposible abarcarlo todo. Detrás de Okuda hay un equipo de gente implicada, desde asistentes hasta en ocasiones tu madre o tu hermana. ¿Cómo funciona esta dinámica? 

Mi estudio ahora mismo está formado por veinte personas: trece en la oficina y siete en la parte de estudio. Luego mi hermana y mi madre, desde Cantabria, al lado del bar, en una casa con jardín y piscina, que está maravillosamente bien (sobre todo en pandemia) donde seguimos desarrollando desde hace unos tres o cuatro años unos bordados. Se trata de llevar a bordado el lenguaje que utilizo en la pintura, pero en vez de hacerlo con pintura, hacerlo con lanas y con telas que yo voy trayendo de mis viajes. Eso hace que la multiculturalidad y la libertad que se transmite en estas obras sea aún mayor. Creo que hemos llegado a un punto ahora mismo maravilloso y de hecho en el estudio nuevo las queremos elevar de formato.

 
Háblanos de tu nuevo estudio. Para alguien que viaja tanto y cuya oficina suele ser la calle ¿que significa para ti este nuevo espacio?

Hablando de mi nuevo estudio, creo que es también otro punto de inflexión en mi carrera, porque lo estoy haciendo todo al detalle. Vamos a generar espacios como de laboratorio y va a tener áreas abiertas al aire, con cocina profesional para hacer intercambios artísticos con cocineros profesionales. Ha sido creado para hacer muchas retroalimentaciones y experiencias con gente de muchas disciplinas. Creo que es un espacio que no hay en Madrid, ni en España. Estoy muy contento.

 
El surrealismo y tu imaginario forma parte de tu vida. Tu lenguaje visual ha logrado construir no solo una identidad profesional sino también personal, estando presente en tu propio look o la decoración de tu casa ¿Alguna vez descansas? 

Que todo lo que te rodee sea coherente. Que la obra sea una extensión de tu vida y tu vida una extensión de tu obra. Por lo menos yo lo veo así. Si ves mi armario es así. Si ves la colección de gafas que voy a sacar, es así. Si ves la colección de zapatillas que tengo, es así. Mi casa la soñé blanca completamente, suelo y pared, para que lo que destacaran fueran los muebles y las obras de arte. Estoy generando una colección bastante interesante. Muchas de las obras las cambio con artistas amigos, otras las compro a galeristas, a artistas que voy conociendo en el camino.

Creo que la ropa es el primer mensaje sin hablar de una persona y es muy importante para mí. Quiero que sea una proyección de lo que tú transmites con tu obra. Estamos generando mi propia marca de gafas que se llama Cromatic. Antes o después también generaré mi propia línea de ropa, porque la moda es algo que me inspira mucho y hace tiempo que voy creando prendas solo para mí: para las exposiciones o incluso para bodas. Creo que el crear ropa es algo que va paralelo al crear obra y estoy muy enfocado también en esto. 

Teniendo en cuenta que nos encontramos en un panorama artístico en el que el arte urbano ha ganado terreno y está cada vez más presente en el mundo de las subastas, colecciones privadas, galerías y museos ¿Qué crees que ha provocado este fenómeno? ¿Qué opinas del mercado del arte? 

Está claro que el street art o artistas que vienen de la calle ahora son artistas muy importantes dentro del mercado del arte, y es por las redes sociales. Al final el intervenir la calle creo que es el mejor escaparate que puede haber, porque todo tipo de gente lo ve. Que haya trascendido de la calle a los museos es porque al final el valor de estos artistas es real y creo que de hecho la labor que están haciendo es justo el último paso de la historia del arte. Eso es algo real. Es algo de lo que se están haciendo eco todas las ferias del mundo y por fin incluso en ferias de Madrid, en las que ya me siento cómodo. Antes trabajaba en Miami o Hong Kong y ahora me siento muy cómodo en ferias como Art Madrid o Urvanity, en las que ya he participado como artista invitado especial.

 
Hace unos días saltaba la noticia de la venta de un NFT del artista digital Beeple por 69 millones de dólares, poniendo sobre la mesa el debate sobre el multimillonario mercado de los NFT ¿Qué opinas de esta nueva forma de coleccionismo? ¿Te interesa lo digital?

Por supuesto me interesa el arte digital. El NFT creo que es realmente una burbuja que antes o después explotará, pero el arte en cierto modo tiene esa parte que es una burbuja. Pero me interesa sobre todo para hacer un tipo de obras que no hacía o que no se pueden hacer en físico. Es decir, usar lo digital como una herramienta para crear algo único que tenga más valor. Pronto pondré mi Instagram noticias, porque estamos pensando en un proyecto, en una expo y una serie de obras en este camino.

¿En qué proyectos estas trabajando?

Hemos entrado con mucha fuerza, justo al inicio de la pandemia, en el mercado chino. Ahora mismo está la segunda expo en el museo K11 en Guangzhou, creo que la siguiente va a ser en Shanghái. Estamos realizado realizando dos esculturas de gran formato y hemos tenido una request para otra. También estamos negociando otras dos exposiciones más para Hong Kong. En Estados Unidos hemos hecho una expo el año pasado en Corey Helford Gallery en Los Ángeles que fue muy bien. También estoy trabajando en mi propia marca de vino, en mi propia marca de gafas, proyectos para NFT de arte digital…También un proyecto de obras de gran formato que estoy trabajando en el estudio. Ya llevamos tres y la idea es llevarlo algún día al museo del Prado, porque son todo interpretaciones de El Jardín de las Delicias de El Bosco. 

Para acabar, si pudieses tener cualquier obra de arte del mundo en el salón de tu casa ¿Cual elegirías?

Podría ser El Jardín de las Delicias de El Bosco, porque es mi obra súper fetiche, pero por otro lado hace tiempo que quiero a una Marilyn Monroe de Warhol. Quizás algún día la tenga. Alguna de Dalí como La persistencia de la memoria, porque me ha marcado mucho. Alguna de Magritte. Me encantaría tener una casa enorme y poder tener una Mirror Room de Yayoi Kusama y una de las piezas más grandes de Murakami, que recuerdo que me marcó mucho cuando la vi en el museo Guggenheim hace como 15 años. Una de estas pinturas que tiene como 7 × 5 m y cada día vas descubriendo cosas nuevas. Cualquiera de esas obras. 

 

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