Juacko es uno de los productores más interesantes del panorama urbano canario actualmente. Haciéndose un hueco imprescindible gracias a que el gran Elvis Crespo se fijase en su remix del mítico ‘Suavemente’, Juacko no ha parado de crecer desde entonces, gracias a sus propias producciones o a sus exitosas colaboraciones.

Colaboraciones como las de Karen Méndez o su estelar conexión canaria con la genial PTAZETA. El 2021 de Juacko está yendo muy bien, ya que el productor se encuentra muy motivado con el éxito de su hit viral ‘Trakata’, con PTAZETA, y con la fuerza con la que empezó este curso, con varios conciertos y con las actuaciones del verano ya confirmadas. También está preparando su propia música, con una serie de videoclips, empezando una nueva etapa como vocalista también, además de continuar con sus producciones. Nos sentamos con Juacko para conocer mejor a este genial productor y cuál es la clave de la viralidad de sus trabajos…

Autor: Eduardo P. Waasdorp

¡Hola, Juacko! Es un placer tenerte en el primer número de TAGMAG. Eres uno de los productores más en boga de la actualidad, entre otras cosas por tu trabajo produciendo en solitario o a gente como Ptazeta, MDMoney, Cruz Cafuné, Foyone o Karen Mendez. Tu eras DJ… entiendo que lo has tenido desde pequeñito en casa, por tus abuelos. ¿Cómo empezaste en el mundo de la producción?

¡El placer es mío! Yo empecé desde pequeño metido en el mundo de la electrónica. Yo quería ser DJ cuando Skrillex y todo el rollo EDM estuvo pegando. Vengo produciendo música electrónica desde los 13-15 años, aunque de aquellas maneras (risas), imitando a Skrillex aunque no me saliera. Luego empecé a pinchar, pero me considero más productor que DJ, aunque me guste pinchar mis temas y remixes. Aunque este último año prácticamente no he podido hacer nada, encerrado en casa produciendo.

Tu contacto con la música viene desde pequeño, de tus abuelos (tu abuela tocaba el piano y tu abuelo era tenor)…

Exactamente. Ella me enseñó a tocarlo, aunque no he ido a Conservatorio ni nada, pero sí de forma autodidacta y me defiendo. Eso me sirvió para coger oído y lo llevo en la sangre, por mi abuelo. Tengo música en la sangre (risas).

Como decías, empezaste a producir de forma amateur con 13 años pero, ¿cuándo te empezaste a profesionalizar?

Hace unos 3 o 4 años, cuando terminé bachiller y entré en un ciclo de sonido. A partir de ahí fue cuando me contactó Elvis Crespo para que hiciera el remix de ‘Suavemente’, a raíz de que yo hiciera un corte para Instagram. Fue ahí cuando seguí estudiando y me dije: “A ver, si esto me está dando un dinerillo y la gente me está empezando a conocer, voy a dejar de estudiar un año y a dedicarme a esto. ¡A ver qué pasa!”. Se lo dije a mi padre, que me iba a dedicar solo a la música y si no salía bien, que volvería a estudiar. Ahí fue, con 19 años más o menos. Ha sido un proceso con diferentes etapas.

Uno de tus elementos principales, como se ve en muchas fotos, es el Launchpad. ¿Cómo es tu proceso creativo?

Tengo muchas maneras de producir. Hay veces que voy por la calle, paseando, me viene una melodía y la grabo. Luego llego a mi casa, la paso al ordenador y de ahí hago un beat, un tema o lo que sea. Me muevo por ese sentimiento, especialmente cuando hago temas para mí. Luego, cuando hago temas para otros, como para Zule (PTAZETA), le digo que me pase referencias, qué es lo que le gusta y hago beats a partir de eso. Cuando viene al estudio se los enseño y ella decide. También me trae ideas, sobre beats que yo ya le he pasado o beats de internet y empezamos a crear ideas de cero.

¿Cómo está configurado tu estudio?

Realmente tengo un estudio muy minimalista. Tengo una tarjeta de sonido Apollo, un teclado Komplete Kontrol de Native Instruments, dos monitores Adam Audio y poco más. Me gusta tener la mesa despejada, tenerla en orden. También trabajo mucho con el piano, para sacar melodías, pero me gusta empezar sobre la pantalla. Soy mucho de pantalla. A veces toco acordes de guitarra, para estirar un poquito, pero suelo basarme en el ordenador. También tengo un teclado pequeñito, el Arturia MicroLab, que es el que me llevo para viajar, que es súper cómodo, para tenerlo más cerca y si quiero improvisar algo lo hago sobre él. Cuando quiero inspirarme y tocar más a fondo, ya me voy al Komplete.

Como nos decías y por lo que nos estuvo contando Zule, tu venías de la música electrónica…

Exacto, realmente yo vengo del Brazilian bass. Es la música que se lleva allí. Me inspira especialmente la música de Illusionize, productor brasileño. Amo ese estilo, de romper con los bajos tan secos, mucho silencio… No es tan progresivo como el techno. También hubo un momento en el que quise acercarme a más gente, por lo que intenté mezclar el reggaetón con la electrónica, y mucha gente me lo dice, que les atrae más la electrónica que yo hago porque la mezclo con ritmos más latinos. Como hice con el remix de ‘Suavemente’, que fue una mezcla latina con un drop más comercial, al estilo Brazilian bass.

¿Qué tan diferente es una producción basada en los vocalistas, como en la música urbana, a una producción basada en la instrumentación, como la electrónica?

Es muy diferente. Creo que este último año trabajando con Zule (PTAZETA) y el anterior con Karen Méndez, ahí fue cuando entendí cómo trabajar el urbano y el trap. Porque a mí la electrónica me sale sola, lo tengo casi automatizado, desde muy joven voy a tiro hecho. Pero los géneros urbanos tienen una forma diferente y pausada, además de que dependo más del artista, de cómo lo cante, de la vibra de la sesión.

¿Cómo ha sido para ti navegar entre esas aguas, de música electrónica y urbana? ¿Cuándo empezaste a mezclar ambos procesos?

Fue un poco a raíz de conocer a Zule. Ella es muy lírica, escribe muy bien y yo he aprendido mucho de ella. Yo considero que tengo talento a la hora de hacer cualquier género, pero ella me puso a prueba. Además la electrónica que yo hacía ha estado más abajo, el urbano está siendo la nueva tendencia y ya no se escucha tanta electrónica como antes, porque no hay pista de baile. Por eso me vi en la necesidad de actualizarme y hacer algo nuevo, adaptándome a la corriente, sin dejar la electrónica de lado. Ahora tengo un par de temas de electrónica míos, que voy a sacar, pero si no hay festivales, tampoco me motivaba a sacar esos tracks…

¿Te gusta usar sonidos de instrumentos reales? ¿O prefieres bancos de sonidos?

Me gusta usar sonidos reales. Sobre todo últimamente, para experimentar y para marcar la diferencia tienes que choppear o cortar sonidos reales, ya sea una guitarra, un sample, lo cambias y yo, al menos, intento hacerlo más electrónico, pero que tenga esa calidez del sonido orgánico. Ahí está la fórmula, en hacer un poco de todo. Porque antes abrías el Nexus, ponías cuatro sintetizadores y listo. Ahora hay que buscar un equilibrio, sobre todo en la percusión. Yo soy muy carnavalero, me gustan ese tipo de ritmos de congas y timbales.

¿Usas samples en tu música?

¿Te refieres a coger el Splice y fusilarlo? (Risas). No, aunque alguna vez lo he hecho, pero no han salido publicados esos temas. Me da un poco de reparo y digo “uff”. Lo he hecho, sobre todo, cuando quiero hacer una idea rápida, estamos en el estudio y quiero que la cosa fluya, a lo mejor siempre cojo el sample de primeras y luego lo cambio. Nunca lo he dejado tal cual, siempre que cojo un sample de Splice le cambio el tono y lo cambio todo, o lo pongo muy al fondo, con mucho reverb, lo escondo básicamente. Los más frikis se darán cuenta, pero también que lo cambié y lo combiné con muchos instrumentos. No lo dejo ahí, rodando toda la canción. Eso no me mola. Es una lucha que tengo conmigo mismo, porque me gusta complicarme la vida a la hora de producir y sé que tengo que hacer las cosas más simples. Es mi batalla interna.

¿Cómo te ayuda tu DAW a la hora de agilizar tu producción?

Yo trabajo con FL Studio. Yo realmente empecé con 9 años a crear mis loops en FL con un colega. Nos metíamos patterns de 10 segundos en el móvil e íbamos al colegio para mostrarlo. Eran ritmos loquísimos. Ahí me enamoré de FL y hasta hoy, que tengo 24 años, estoy aquí y sigo usando el mismo programa que me enseñó mi amigo friki (risas).

¿Qué plugins utilizas más o encuentras más útiles?

Utilizo muchos plugins: el típico Omnisphere, el Kontakt con motón de librerías, Serum o Massive. También dedico al menos una hora al día para revisar los plugins que no uso tanto, como el ANA de Sonic Academy, y lo que hago es exportar los instrumentos que me gusten, tocando una nota, y lo guardo en wav. A la hora de trabajar con un artista, para que los plugins no tiren tanto, trabajo con ese wav en lugar de meter plugins a muerte. Es más rápido y una forma diferente de trabajar. Me gusta probar diferentes plugins.

¿Qué otros proyectos tienes para este 2021?

Tengo dos tracks más con PTAZETA, también con Karen Méndez tengo cuatro o cinco para sacar a lo largo del año. Míos tengo cuatro temas, de los que voy a sacar dos pronto, uno mío cantando y otro más electrónico, para que la gente vea esa diferencia. ¡Y los bolos! Estamos muy centrados en eso porque hemos podido confirmar varios y también vamos a ir a Miami en septiembre/octubre, para retomar unos proyectos que tenía en espera desde el año pasado, y de paso conocer a Farina (risas).

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