No soy un súper gamer. La realidad es que desde que me dedico a esto juego mucho menos de lo que jugaba que antes. Pero entre mis juegos favoritos está World Of Warcraft. Los primeros juegos a los que recuerdo jugar mucho fueron Age Of Empires, yo siempre he sido de RTS (real time strategy, estrategia en tiempo real) pero también jugaba al Doom ya que en mi casa siempre ha habido ordenadores. Siempre he jugado mucho a los RTS como Civilitzation, la saga Total Wars. World Of Warcraft ha sido importante en mi vida pero también he jugado a shooters como PUBG, Counter Strike o Apex Legends. En general, juego a todos los videojuegos por lo menos hasta el punto de saber de qué hablo cuando hablo del propio juego, entender qué capacidades tiene o qué potencial a nivel competitivo puede tener. Además dedico muchísimo tiempo a ver contenido sobre videojuegos de creadores de contenido tanto españoles como del resto del mundo y sobretodo para estar al día de las novedades, últimas actualizaciones, etc.

He hecho un poco de todo: desde vender aceite y vino, hasta muñecas para bebés. Estando en el sector de los juguetes, mientras estaba en Alemania, se me pidió que aportara ideas nuevas y frescas respecto a qué se podía hacer para rejuvenecer la línea de juguetes de esa empresa. A raíz de eso, y en mi caso como gamer, se me ocurrió que sería interesante adquirir algún tipo de licencia de alguno de los juegos más jugados del momento, haciendo merchandising basado en los personajes. En ese momento era League Of Legends. 

En ese contexto, en 2014, asistí al Intel Extrem Master de Katowice (Polonia). Un evento bastante grande que se realiza una vez al año, con unos 30.000 asistentes, muy conocido en el entorno de Counter Strike y Starcraft que todavía estaba pegándolo y la verdad es que la sensación que tuve al entrar al Spodek Arena, con su forma de platillo volante y ver a 30.000 polacos portando banderas y bufandas, gritando y animando a sus jugadores, me transmitió una emoción como la que yo puedo tener yendo al campo del Barça y viendo un gol de Messi, literalmente. Entonces entendí que si se generaba la misma pasión que en el deporte tradicional, también se podía generar un negocio. 

En 2016, después de volver a España por temas personales y dejar mi antiguo trabajo, me contactó la antigua directiva de Wizards, ofreciéndome formar parte del club, entrando como encargado de patrocinios. Acepté y a las pocas semanas vi que la forma que tenían de trabajar no me encajaba. Era gente muy joven y con una idea inicialmente buena, pero que no veía ideal. Les hice una propuesta y llegamos a un acuerdo para quedarme Wizards en propiedad. Me traje a dos socios de mi confianza, con los que había trabajado anteriormente.

El primer año y medio fue de reestructuración interna, de generar partnerships, reconocimiento dentro del propio sector y de implantar sistemas de generación de ingresos que no dependieran únicamente de patrocinios, de los que depende el sector. Especialmente en el caso de los equipos, ya que en torno al 60 o 70% de los presupuestos anuales provienen de este tipo de acuerdos, lo que genera una inestabilidad muy grande. 

Administrar un club como Wizards supone estar en una fase de expansión permanente. Actualmente somos 17 personas trabajando a tiempo completo y en cuanto a jugadores hemos llegado a ser casi 70, ahora mismo estamos en 45.

En cuanto a la selección, la mayoría de juegos tienen un ranking público que puede consultar cualquiera que ya de por sí resulta una fuente de información bastante fiable del nivel técnico de cada jugador. Aparte, tenemos 3 personas que se dedican a hacer scouting, a hablar con potenciales miembros de otros equipos, a evaluar posibles candidatos haciéndoles pruebas, etc. Hay que tener en cuenta que nos llegan entre 30 y 40 solicitudes a la semana, tanto de jugadores individuales como de equipos completos.

El mundo de los esports no ha parado de crecer, pero creo que hay contexto las cifras que se suelen dar. El sector de los e-sports no debe confundirse con el gaming. La parte de e-sports es la vertiente puramente competitiva y ahora mismo su facturación en todo el mundo es la equivalente a la del F. C. Barcelona en un año normal. Es decir: todos entendemos que está creciendo de manera constante y a muy buen ritmo pero, en cifras y volumen, estamos todavía muy lejos de otros grandes deportes. 

Por eso yo desconfío un poco de los grandes titulares que dicen “Ya ve más gente el League Of Legends que la NBA”. No llevemos esto al engaño: estamos comparando peras con manzanas. En cualquier caso, podemos asegurar que es un sector de futuro y además un sector que admite profesionales de tipologías muy distintas, con backgrounds muy diversos. De hecho yo tengo la suerte de ser profesor en distintas universidades y muchas veces me preguntan qué hay que hacer para empezar a trabajar en e-sports y les respondo que muchas veces es una cuestión de conocimientos y suerte. Desde mi perspectiva profesional es casi más importante que seas bueno en realización y producción de video, que seas muy buen sonidista, que seas muy bueno en marketing, comunicación o redes sociales. De e-sports ya aprenderás. Porque de e-sports se aprende estando al día de lo que pasa, es un mundo que te exige estar conectado muchas horas al día y ese es uno de los problemas, cuesta desconectar.

En el contexto de mi labor como profesor universitario, desarrollo mi trabajo en universidades como la Pompeu Fabra o la Universidad Internacional de Valencia. En la primera, lo que hago es básicamente ayudar a los estudiantes de periodismo deportivo a que entiendan las dinámicas, quiénes son los actores y cómo cubrir un evento de e-sports. Por otro lado, mi colaboración más recurrente es con la Universidad Internacional de Valencia, que sí tiene un master dedicado y especializado donde enseño a los alumnos sobre gestión de clubes y recursos humanos, dándoles una visión de global: cuál es el papel del club, cómo se relaciona con los distintos actores – los publishers, los organizadores de torneos, los jugadores y los creadores de contenido –. Es importante que todos aquellos que se quieran dedicar a esto intenten entender todas las dinámicas de fondo que existen. Es lo que intento transmitir a través de mi experiencia acumulada.

También trabajo con una de las agencias de representación más importantes del panorama: YouFirst. A día de hoy, es la agencia más grande de España en representación de futbolistas y de jugadores de básquet, número 17 en el ránking de Forbes, con oficinas en varios países, etc. Cuando se me ofreció la oportunidad de formar parte del equipo especializado en e-sports, no me lo tuve que pensar demasiado. Lo que hacemos desde YouFirst es principalmente representación de talento. Queremos llegar a todos esos jugadores y creadores de contenido que tienen interés en mejorar su marca personal, en colaborar con marcas, solidificar su posición para poder ayudarles en su carrera.

De cara al futuro, nuestro foco siempre ha sido la educación, con programas formativos, educativos y luego la generación y venta de contenido. Esas han sido las dos partes donde más tiempo hemos invertido pero sin descuidar la vertiente competitiva del club. Ahora mismo tenemos un programa de formación lanzado desde hace un año y medio, en colaboración con el grupo Globeducate que es uno de los grupos de escuelas privadas más grande del mundo, con más de 70 centros, para el que desarrollamos un programa de formación, enfocado a niños y niñas de ESO y principios de bachillerato en el que se les da una formación combinada: formación académica de esos cursos y, además, se les da una formación tecnificada en el videojuego que ellos escojan. Ahora mismo pueden elegir entre League Of Legends, Fortnite o Valorant. Funciona como actividad extracurricular y en septiembre lanzamos el programa completo, además de los campus de verano. Lo que buscamos no es darle formación únicamente del videojuego si no darles también aquellas herramientas que les van a permitir desarrollar su carrera como jugador profesional, desde métodos de comunicación, gestión del estrés, del tilt, de situaciones complicadas, cómo asumir roles de liderazgo o no. En definitiva, todo aquello que rodea y lo que hace a un pro-gamer ser lo que es. Algunos no tienen intención de ser gamers profesionales, otros sí. Pero consideramos que esas destrezas que pueden aprender tanto dentro, como fuera del juego, les pueden servir en su vida laboral independientemente de si se van a dedicar a esto o no.

Para el resto de 2021, es verdad que la gestión y el crecimiento del centro BIG C y de Wizards está ocupando bastantes horas de mi día, pero a nivel personal, he empezado a dar clases también en la institución ISDE tanto en Barcelona como en Madrid. Además, quiero seguir avanzando, creciendo y aprendiendo cada día por que es un mundo en el que el aburrimiento no existe, rodeado de un equipazo.

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