“Esto que ves no es Gaap. Tampoco es la simple historia de un nuevo talento. Esto que ves es un movimiento del que tú formas parte»

Artista polifacético donde los haya, hablamos con Gaap unos días antes de su primera exposición, que se celebrará en el espacio Erre los días 22, 23 y 24 de abril. Solo lleva un año pintando, pero este artista latinoamericano nacido en Quito, Ecuador, ya ha logrado hacerse un hueco en el panorama artístico, con su particular lenguaje visual y su visión netexpresionista, un término que él define como el neoexpresionismo en un marco de constante influencia informativa y presencia de redes sociales e internet. 

Nada es casualidad en esta exposición, desde el espacio que la acoge (anteriormente el taller de un artista que tallaba figuras religiosas en madera) hasta la disposición de las obras. “Todo, la manera en la que está expuesto, lo que vas a escuchar, lo que vas a sentir. Todo está calculado milimétricamente” nos comenta el artista. Tampoco es casualidad que se celebre la semana de Sant Jordi. El incansable torrente creativo de Gaap no solo se limita al lienzo como soporte, sino que se extiende a una de sus pasiones, la poesía, que juega un papel muy importante en su obra. 

Empecemos por el principio ¿De dónde surge tu interés por el arte? 

De pequeño me inspiraban mucho los que hacían manga. Quería ser como la gente que dibujaba. Vengo de familia artista: mis hermanos son tatuadores, he mamado desde muy pequeño el dibujo. Hay muchos pintores en la familia de mi padre. Mi abuelo hacía sombreros artesanos y para mi padre pintar era su profesión frustrada, cosa que no sabía hasta que yo empecé a pintar y empezó él también. La única herencia que le he pedido es un cuadro suyo. Porque ese es el legado. Lo que yo quiero realmente es un legado, dejar una huella. 

 
¿Como te imaginabas de mayor? 

Como ingeniero en telecomunicaciones.

¿Cómo fueron tus inicios?

El cuadro “Familia” fue un punto de partida importante. Es una experiencia que viví con mi familia. El tema de ser pintor es algo duro, porque vengo de una familia en la que si no tienes títulos no eres nadie. Han ido cambiando la mentalidad, porque yo he estado insistiendo. Un día cogí un bastidor, le puse la tela y le dije a mis padres que eligieran un color. Mi madre cogió un azul, mi padre eligió el verde. Le dije a mi madre que hiciese algo e hizo unas líneas muy rápido. Ahí entendí por qué pinto rápido y seguro. Mi padre fue más inseguro. El trazo lo tuvo que remarcar. Mi madre fue muy fluida, y yo soy eso. Quise representar con esas figuras, esas caras muy particulares que hago con esos símbolos, a mi padre a mi madre y a mí. Y fue un cuadro muy bonito. 

Me resultó muy interesante porque fue una manera de decirles: “E s muy complicado, pero mamá, papá quiero ser esto.” Tu no dejas de ser una esencia de tu padre y de tu madre. 

 
Hablemos de poesía. 

Me di cuenta de qué es lo que se me da bien, qué es lo que me gusta. Es crear. 

Yo escribo poesía. Escribo desde hace tiempo desde un lugar triste. La gente que escribe poesía está rota. Por eso no puedo estar creando poemas todo el día, acabaría exhausto. Tampoco pinturas. Pero puedo estar creando un buen plato de comida, una buena conexión…yo he venido a este mundo a crear y dar. 

En 2020 me encuentro con el primer lienzo en blanco y me di cuenta de que me hacía feliz. Así que cuando estoy triste escribo poesía y cuando estoy feliz pinto. 

Por eso la emoción de hacerlo en Sant Jordi. Para mí es un honor poder mezclar eso. Yo no solo soy pintura. Soy poesía, soy literatura.

 
De ahí los recortes que utilizas en tus cuadros…

De ahí los recortes. Para mí los recortes, en poesía serian una oda. Mi arte no es algo subjetivo, es prácticamente lo que te quiero decir. La literatura que yo te estoy marcando es el sentimiento al que yo vengo a referirme con esa pintura. De hecho, hay muchos cuadros que empiezo escribiendo. En realidad, los recortes los saco de varios libros, a poder ser libros encontrados en la basura, de gente que los tira o que encuentro en espacios donde hay libros antiguos: antologías poéticas, libros centenarios en los que se ve el amarillo de la hoja, libros de Góngora, Bécquer, de creadores, filósofos…

 
¿Cual fue tu punto de inflexión como artista? 

El cuadro de Anabella sin duda fue un punto de inflexión, de cambio, de darme cuenta de lo que soy, de qué es lo que quiero pintar y cómo. Anabella fue lo que me hizo volver a los inicios. Gracias a este cuadro volví a los recortes que hacía antes y encontré mi manera de dibujar las caras, los ojos, los labios, de hacer las cosas. Es un homenaje a mi hermana. Mi hermana murió, nunca la conocí, pero mi madre nos inculcó mucho de pequeños que teníamos una hermana y me vinculó mucho a ella. Mi segundo nombre es Alexander, y ella se llamaba Anabella Alexandra. Mi madre la recuerda comiendo un plato de espaguetis y con las manos manchadas. Lo que se ve amarillo es eso, unos puños redondos manchados.

El ojo es un elemento muy recurrente en tu obra. ¿Cuál es su simbolismo? 

Todo es un ojo. Pero yo hablo de ojo interno. Te estoy hablando de tu consciencia, de tu subconsciencia. Hablo de que tienes que sentir realmente, quitar el ego y darte cuenta de que a tu alrededor se está muriendo gente. Crear conciencia: ese es mi legado. Quiero que cuando la gente vea mis cuadros, se cuestionen y se vayan con mal cuerpo.

 
Hablemos de Forever G. Tu obra más emotiva hasta la fecha y una de las piezas clave de la exposición. 

Recuerdo perfectamente el día que murió George Floyd. Estaba viviendo un día normal en casa de mis padres y de repente me salta algo mientras miro el móvil. Sentí que me estaban matando a mí, a mi madre, a mi padre. Yo viví mucho el racismo aquí. Llevo 24 años en España, llegué aquí con 6 y cuando yo llegué, sentí esa opresión. 

Cuando pasó lo de George Floyd me planteé de qué manera podría reivindicar eso que quería expresar. Al final el expresionismo no deja de ser una distorsión de la realidad para que tú lo vincules a un sentimiento. Todavía no había entrado en lo que yo quería hacer que es el netexpresionismo, pero para mí todo en la vida es netexpresionismo: ¿cómo busco inspiración para ver qué pinto sobre George Floyd? lo buscas en internet. Busqué una foto de George Floyd. 

Lloré durante semanas. Lloraba mientras lo pintaba. Al cuadro le di unas sombras con mezclas de grises para que pudieses ver la silueta y luego le hice el puño, el puño de la lucha, que es lo que está justamente en medio y se ve rojo. Es rojo porque él creó un movimiento, una lucha con su sangre. Porque eso tenía que pasar. 

 
Utilizaste recortes también

Para Forever G recorté un ojo de una revista que guardaba desde hace muchos años sin saber muy bien por qué. Y ahora entiendo que esa revista tenía que guardar un apartado con una persona negra, que yo iba a coger, recortar y añadir al cuadro. El ojo no es de George Floyd porque la mirada de ese recorte es de una mirada feliz, sonriente. Yo quería sacarle esa parte de “te recordamos feliz, tú has iniciado algo muy fuerte”. El resto de recortes los saqué de un libro que te enseña inglés. Lo mismo que te enseña, es lo mismo que te destruye. Es mi manera de reivindicar.

 
¿Tu obra es autobiográfica? ¿Dirías que está totalmente influenciada por lo que estás viviendo y por tu momento personal? 

Correcto, por eso depende de los colores, del por qué utilizo una textura u otra, por qué me encanta la espátula, por qué en vez de remarcarlo con un pincel y tinta acrílica, lo hago con spray. Para hablar hay que saber, yo hablo del racismo porque lo viví. Hablo del capitalismo porque lo he vivido también. 

 
¿De donde viene tu interés por los art toys? 

Me gusta mucho el mundo de la moda, el tema del manga, el mundo oriental. También por el hecho de que he estado siguiendo a artistas como Jeff Koons o Kaws. Mi inspiración por el mundo del art toy viene de ahí, de crear una pieza de arte no solamente como un cuadro. Al final es una parte mía de arte más fácil, que no está tan interesada en crear conciencia. Solo quiero estar contigo y formar parte de tu vida. Además, alomejor luego quieres acompañar la pieza con un cuadro. 

 
En tu obra hay un ladrillo, que evoca mucho al arte urbano y callejero. 

Eso es un muro. Habla del muro humano, de todo aquello que te rodea. Es un ladrillo hecho con materiales 3D que simboliza esos muros que pone la gente. El ladrillo no deja de ser un muro mental. En uno de los laterales pone Gaap. Ese es mi muro. Es a lo que yo estoy sujeto.

De ahí viene también el huevo. “The Egg”: una escultura con un soporte con forma de mano, una clara referencia a Hamlet, Ser o no ser. Es una crítica a cómo estás preso. Tiene ese concepto de tu cabeza sostenida por un sistema, un poco más crítico.  Para muchos artistas el huevo es considerado como tu interior delicado y esas máscaras o muros que creas alrededor de tu interior tan débil y vulnerable. 

 
¿Hablan de lo mismo entonces el muro y el huevo, aunque parezcan elementos opuestos? 

Exacto. Habla de tu interior, de tu cabeza, de tus pensamientos. Pero lo tallé diferente porque tu interior es mucho más abstracto que la cara que tu das. Por eso The Egg tiene unas formas que al final no son las de una cara: tiene un ojo muy grande delante y si vas girando, en el lateral hay una boca y una nariz. 

¿Como es el estudio de Gaap? 

Es algo muy pequeñito. Pero donde realmente están saliendo las obras más importantes para mí, es en la iglesia de mis padres. Como te decía todo lo que pinta una persona se ve influenciado por lo que escuchas, lo que sientes, por cómo estas anímicamente. Pero en ese lugar no te lo permites, te permites estar en paz, en silencio. No es un lugar donde vas a ver imágenes, son paredes blancas. Paredes blancas dónde no puedo poner mi música por respeto, y solamente puedo poner pianos o violines. Ahí es donde realmente tienes que poner al mismo nivel todos los factores que te influyen, con la paz y la pureza más genuina que hay. 

 
¿Como es tu metodología de trabajo? 

Tengo que estar bien. Tengo que sentirme realmente predispuesto, porque puedo tener alguna preocupación o bloqueo mental. Gestionar ahora el estrés de la expo y la paz que necesito para crear, es difícil. Suelo ponerme jazz, música clásica, sobre todo instrumental. Cuando son otro tipo de obras más pequeñas y estoy rodeado de mi pareja, amigos, familia, me influye también. 

Yo pinto muy rápido, tengo muchas cosas que contar, muchas cosas que pintar. Un artista una vez me dijo: cuando pintes, pinta tres cuadros a la vez, porque nunca sabes cuándo parar. Y si solo tienes uno, lo que harás será llenarlo demasiado. Mientras uno se seca pinto otro y luego vuelvo. Sé cómo va a quedar la obra final, pero me sorprende cuando sobrepasa lo que tenía pensado. 

Teniendo en cuenta que corrientes como el neoexpresionismo o el arte urbano han ganado terreno y están cada vez más presentes en el mundo de las subastas, galerías y museos, ¿Qué opinas del mercado del arte en el sentido más capitalista del término?

Para mi es mucho más ambicioso lo que yo creo. Para mi es más importante el hecho de que mi obra esté en buenas manos, que el que pague más, desde mi punto de vista.

Fíjate en Banksy. Se reía con una de sus obras que subastó y destruyó. Tú no puedes ir en contra del sistema, porque estas sólo ante un mundo. Puedes estar con el sistema y modificarlo desde dentro. Alomejor no lo modificas en vida, pero estas dejando un legado. Banksy crea conciencia cuando la gente va a ver sus obras. Y yo creo que lo hace desde dentro, como alguien con mucho poder.

 
¿Como te gustaría que mirasen tu obra cuando tú ya no estés?

Pues de la misma manera en que yo miro los cuadros de Basquiat. De un tío que quería expresarse y que realmente quería dar voz a su ser. Quiero que me recuerden como alguien que quería ver un mundo mejor. Que digan: “este artista llegó a crear conciencia”. Estoy comprometido con el crecimiento intelectual de las personas y la crítica individual y reflexión, no tanto colectiva, sino individual. Que se planteen las cosas.

Pero hablando de problemas colectivos, ¿no? 

Exacto. Al final mi obra va a quedar siempre ahí y va a estar siempre hablándote de algo que no va a dejar de ser un eterno presente, porque te estoy hablando de algo que siempre será así. Aunque pasen 20 años, habla de cosas universales: el amor, el odio, la amistad. Con sucesos actuales, pinto un futuro. Al final la opresión de un sistema va a existir de una manera o de otra. 

 
¿Qué otros proyectos tienes para 2021?

Tengo un proyecto de libro muy interesante. Y voy a hacer algo experimental con la música. Imagínate esto: como referencia Nicholas Jaar, música más experimental, y si a eso le añades poesía, sacas un vinilo y ese vinilo es de algún color de mi paleta de colores, con algo que yo pinto…ya lo tienes todo. 

 
Para acabar, ¿si pudieses elegir una obra de cualquier artista para tener colgada en el salón de tu casa? 

La de mi padre. 

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