El concepto CLAE nace de la palabra “arcilla”, la materia capaz de moldearse con el movimiento y la percepción, y su diseño se desarrolló en Los Ángeles. Su principal influencia es la ciudad misma, desde las colinas de Hollywood hasta las playas, pasando por las calles del centro, sus colores, su arquitectura y elegancia.

La marca lleva 20 años trabajando desde el mismo taller en el que nació situado en la ciudad de Ho Chi Minh, y sus productos se caracterizan por la artesanía tradicional tan característica de Vietnam, cosa que les permite ofrecer un material sostenible, hecho a mano, de alta calidad y capaz de soportar años y años de caminatas.

 

La marca está totalmente comprometida con el medio ambiente, por lo que el proceso de fabricación de todos sus productos busca minimizar al máximo el impacto medioambiental que esto pueda conllevar. Además, su incansable compromiso ecológico y social les ha llevado a   invertir en la investigación y desarrollo de materiales innovadores a través del reciclaje. El proyecto más ambicioso del equipo de CLAE hasta la fecha es, sin duda, su fiel compromiso en ofrecer alternativas veganas, y por ello un tercio de su colección no contiene ningún componente de origen animal.

CLAE, en definitiva, es la historia de una marca cuya pasión por las zapatillas está motivada en ofrecer un producto puro combinado con materiales reciclados, orgánicos, veganos, innovadores y bellos, limitando su huella ecológica y creando una comunidad que se mueva con los mismos valores.

El consumo ético y respetuoso, al final, es cosa de todos, y darnos cuenta de la importancia que tienen nuestras acciones del día a día en el medio ambiente es vital para hacer del mundo un lugar menos perecedero y más sostenible convirtiendo el consumo razonado y responsable en un hábito.

Los motivos por los cuales Clae ha optado por materiales sostenibles como el cactus.

CLAE cumple 20 años este año y desde el primer día hemos promovido el mismo concepto de minimalismo, calidad y confort con buena mano de obra y limitando nuestra huella en el medio ambiente. Pero es cierto que, tras años de iniciativas sostenibles, estas se han convertido en parte de la colección. No podríamos haber hecho esto solos, para conseguir los materiales hechos con cactus contamos con los mejores en su campo -como, por ejemplo, Desserto-, la iniciativa de Seaqual y sus plásticos reciclados provenientes del océano; o Isa Tantec y sus cueros creados a partir de energías renovables. Nada de esto habría sido posible de la noche a la mañana y muchas de estas colaboraciones se habrían dado tras años de trabajo.

El proceso de crear zapatos a partir de materiales salidos del cactus.

Desserto ha ideado el proceso de transformar la planta en un material duradero de origen vegano sin dañar la planta, y la patente de la fórmula es totalmente suya. Están libres de químicos y son cultivados únicamente con agua de lluvia y minerales. Han tenido éxito previo en el uso de este material en bolsos y complementos hechos de cuero. Hemos desarrollado algo específico con ellos para afrontar la restricción técnica del calzado y ha sido nuestro proyecto más desafiante hasta la fecha.

La parte más graciosa han sido sin duda las pruebas. Normalmente usamos una máquina para que dé miles de pasos con nuestro calzado, pero cada miembro del equipo de producto ha probado estos modelos durante meses, caminando cientos de kilómetros para comprobar cuánto soporta este material. El primer material del que estaba hecho la versión 1.0 se convirtió en la versión 2.0 antes de salir al mercado, y pronto anunciaremos la versión 3.0.

Cómo ve la marca el futuro de la fabricación de calzado sostenible

Como marca, queremos ofrecer lo que nos gustaría consumir como clientes. Queremos ser un ente activo que inspire al movimiento global de mejorar las cosas. Siendo pioneros con nuestras zapatillas hechas a partir de cactus y plásticos reciclados provenientes del océano, CLAE sigue siendo pequeña. Quizá no seamos capaces de sanar las enfermedades mundiales, pero creemos en la fuerza conjunta trabajando con socios con los que compartimos la misma visión.

Quizá no haya peces suficientes en el mar para alimentar a la población mundial para siempre, pero sí hay plástico suficiente para vestir a cualquiera. Plástico reciclado, materiales orgánicos, cáñamo, manzana, mango, piña, uvas, desperdicios de frutas, champiñones,… estamos viviendo en un momento muy interesante donde algunas de estas innovaciones pueden ser la respuesta en un futuro.

No te dejes influenciar por la moda y haz que lo que vistes sea lo mismo que lo que comes.

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